La smartización de las ciudades: un futuro lleno de retos y oportunidades

Actualmente, factores como el incremento de la población mundial, el acelerado proceso urbanizador, el cambio climático y la fuerte competencia en la esfera económica generada por el proceso de globalización, imponen la necesidad de impulsar cambios en el modelo productivo hacia una Smart Society.

De hecho, muchas empresas y agentes públicos y privados están empezando a aplicar estrictos criterios de sostenibilidad, siguiendo el objetivo de la smartización: “contribuir al desarrollo económico y a la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos maximizando el impacto de las políticas públicas de digitalización para mejorar la productividad y la competitividad”.

Hacia las buenas prácticas de smartización en las ciudades

Proyectar ciudades basadas en el empleo de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), el big data o el internet de las cosas (IoT) es un fenómeno que supone una solución para optimizar el desempeño de las edificaciones y las ciudades según criterios ambientales, económicos y sociales.

Además, resulta de gran importancia que el foco de atención esté puesto en el ciudadano, detectando así, de forma anticipada o en tiempo real, sus necesidades.

Pero ¿qué prácticas se están poniendo en marcha para mejorar la eficiencia de los servicios públicos, preservar el medio ambiente, aumentar la participación ciudadana, fomentar la activación económica y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos?

En España, un buen ejemplo es el caso de Barcelona, donde todos los municipios del área metropolitana cuentan con una potente herramienta digital, Smart AMB. Se trata de una plataforma que permite actualizar la información al momento y planificar y gestionar de forma más eficaz en tiempo y recursos el mantenimiento de las playas, el estado de la movilidad urbana o la gestión de los residuos, la cual se realiza con un monitoreo digital de los contenedores.

Otro caso ejemplar es la ciudad de Madrid, que aplica la movilidad eléctrica y sistemas inteligentes de transporte, u otras ciudades españolas que cuentan con sensores en la iluminación pública para medir la calidad del aire, sistemas de monitorización de la energía en busca de la eficiencia energética de los edificios, monitorización del agua en las fuentes públicas, gestión de tráfico y aparcamiento inteligente y open data para el ciudadano como algunos ejemplos de las medidas reales que se están adoptando en España hacia la smartización.

Esta transformación digital en las ciudades presenta diferentes oportunidades tanto para el desarrollo de ciudades más inteligentes, seguras y sostenibles como, a nivel empresarial y económico, para la creación de un espacio de mercado para las pymes tecnológicas y los emprendedores en España.

Estamos hablando de que la tecnología tendrá un papel fundamental para mejorar la vida en las ciudades y generará oportunidades de negocio relacionadas con tecnologías avanzadas de Cloud Computing o Machine Learning, un método avanzado de análisis de datos mediante algoritmos; open data en servicios públicos;  Living Labs: centros para la investigación en los que intervienen el sector privado, público y los ciudadanos con procesos colaborativos; modelos de negocio basados en tecnologías PaaS (Platform-as-a-Service) y SaaS (Software-as-a-Service); desarrollo de software de código abierto y APIs abiertas para aplicaciones y soluciones en dispositivos relacionados con la Smart City.

España es un país que cuenta con un “pool” importante de empresas que desarrollan soluciones tecnológicas para ayudar a nuestras Administraciones y entidades Públicas en su transformación. De hecho, en nuestro clúster encontramos algunos ejemplos como AIM (Assessoria d’Infraestructures i Mobilitat) que ha generado herramientas que permiten modelar el sistema de movilidad urbano e interurbano para hacer simulaciones sobre futuros comportamientos de tránsito que puedan afectar a la red de transporte y apoyar a la gestión de este.

Otro de los miembros del clúster, Jung Electro Iberica, por su parte, propone smart panels para visualizar y controlar todas las instalaciones técnicas de un edificio de cualquier escala con una pantalla táctil y una intuitiva interfaz para mejorar el confort del interior de las edificaciones reduciendo el consumo energético y el costo anual de manera significativa.

Por otro lado, AFEISA ha creado Line Control, un sistema que permite cambiar y reconfigurar los niveles y los tiempos de iluminación que deben permanecer durante el ciclo de funcionamiento del alumbrado. De esta manera, se actúa directamente sobre el consumo de la energía eléctrica y se garantiza el confort, la seguridad y el ahorro energético del alumbrado.

Otro ejemplo es el de Siemens con su propuesta de valor para los Smart Hospitals, cuyo objetivo es crear hospitales cómodos y seguros, eficientes energéticamente, permitiendo visualizar los recursos hospitalarios y su estado, hacer predicciones, mejorar la eficiencia de los espacios; y también emplear soluciones de hardware y software que aseguren el suministro continuo de energía a los quirófanos y otros entornos críticos para garantizar que los equipos no dejan de funcionar.

¿Cómo afrontar los desafíos de las ciudades inteligentes y aprovechar las oportunidades que nos brindan?

Las Smart Cities cuentan con tantas ventajas y oportunidades, como desafíos y amenazas. Por eso es importante saber cómo hacer frente a las menos esperadas.

Por ejemplo, una de las amenazas más comunes a las que se enfrentan las ciudades inteligentes es la dificultad de aceptación por parte de sus habitantes, ya que el despliegue de las nuevas tecnologías puede implicar un cambio en su comportamiento que genere cierto rechazo y/o desconfianza.

Muchos ciudadanos suelen preocuparse por aquello que les resulta desconocido, en especial por motivos como la privacidad de sus datos personales o el sentimiento de estar vigilados constantemente. Y es por ello, que las Administraciones Públicas deben trabajar en la concienciación de la necesidad de adoptar estos nuevos cambios y en divulgar sus beneficios, así como fomentar la transparencia, concertación y participación de los ciudadanos en los procesos de toma de decisiones.

También deben establecerse reglas transparentes creadas con la guía de expertos y la comunidad que protejan la privacidad, la seguridad y la equidad de los ciudadanos.

Por otro lado, hay que tener en cuenta la cultura de la ciudad y estudiar su situación, ya que no todas las ciudades tienen las mismas necesidades, recursos, nivel de desarrollo, infraestructura y políticas de financiación, por lo que la adopción de una determinada solución tecnológica, o modelo de desarrollo de una Smart City, puede variar. Esto significa que no siempre es posible replicar proyectos de ciudades inteligentes que han sido exitosos, utilizándolos como modelo.

Otra de las posibles amenazas a las que se enfrenta un proyecto de Smart City es la necesidad de definir modelos de desarrollo que sean sostenibles y viables en el tiempo. Es decir, la implantación de los proyectos sobre Ciudades Inteligentes debe contar con un plan de desarrollo que garantice su sostenibilidad en el tiempo.

Es aquí donde hay que considerar como una oportunidad el sector financiero, que tiene un papel clave en construcción y rehabilitación y estimula proyectos sostenibles, los planes públicos de fomento de la digitalización y la implementación de tecnologías que contribuyan a mejorar la sostenibilidad (energías limpias, movilidad eléctrica, bajo consumo energético), Agendas Urbanas y Fondos Europeos NGEU.

Y finalmente, una cuarta amenaza sería el hecho de que la misma tecnología es un factor en constante cambio que requiere de una adaptación empresarial rápida con riesgo de quedar obsoleto en un periodo de tiempo muy corto.

Por suerte, la smartización permite la estimulación de proyectos sostenibles claves en la reactivación económica en el sector de la construcción, el desarrollo de nuevas tecnologías, la implementación de tecnologías que contribuyan a las energías limpias, movilidad urbana, al bajo consumo energético y la aplicación de tecnologías en la economía circular mejorando el atractivo de España como plataforma europea de negocio, trabajo e inversión en las ciudades inteligentes.

Y además de los esfuerzos gubernamentales y la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI), existen también otros organismos que favorecen el desarrollo de las ciudades inteligentes como Red.es y la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR).

En definitiva, las Smart Cities son el futuro. Un futuro cada vez más urbano, con grandes desafíos globales como el aumento y el envejecimiento de la población, la eficiencia energética, la gestión del agua, el impacto de la polución o la escasez de ciertos recursos entre otros. Hay que apostar por ellas para poder hacer frente a estos retos y al mismo tiempo mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Por ello, Smartech Cluster funciona como punto de encuentro entre ciudades y empresas, conectando retos, necesidades y oportunidades con la industria y, aportando conocimiento, colaboración y ayuda en la búsqueda de soluciones y financiación.

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